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De colecho, rabietas y pañales. Ser mamá no es fácil.

6 agosto, 2017
De colecho, rabietas y pañales. Ser mamá no es fácil.

De colecho, rabietas y pañales. Ser mamá, no es fácil.

Me encanta ser mamá; amo estar en mi casa, cuidando a mi pollo, administrando el hogar, pasarla chévere con mi esposo (con sus altibajos maritales). Amo todo lo que significa estar con mi pequeña familia; pero me agota, a veces también me agota.

Ser mamá no es cosa fácil. Hay gente que aún piensa que es una labor que no necesita tanta ciencia. Pues es lo contrario, se necesita ser muy consciente de todos los cambios que van a llegar y que seguirán llegando a nuestra nueva vida de madre. Se necesita actuar en plena consciencia para criar con amor y verdadera dedicación.

Cambiar el chip con el que fuiste criado, no cualquiera lo hace. Eso de decir ” a mi me pegaron y no estoy traumado”, es seguir dentro de tu zona de confort y no querer hacer nada para salir de ahí. Porque sí, es más fácil que leer, autoanalizarse, informarse del daño que le hace la nalgada, el grito, la humillación, la sumisión a nuestros hijos.

Ser mamá incomoda

Porque la maternidad nos hace remover eso que llevamos guardado y que nos puede impedir tener una crianza feliz. Incomoda porque nos deja entrever que hay cosas que necesitamos cambiar. Nos lleva al extremo. Ser mamá hace darnos cuenta que NO debemos dormirnos en nuestros laureles y sí renovarnos, ser mejores personas.

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No, no es fácil..

No es fácil levantar al crío que hace berrinche en la fila del supermercado, con todos los ojos puestos en ti. No es fácil armarte de paciencia para entender lo que está pasando nuestro pequeño, y tratar de darle una solución pacífica.

No es fácil hacer colecho en una cama matrimonial y no en una king size, pero no quieres que se vaya a dormir solo hasta que te lo pida, aunque todo el mundo te diga que ya deberías de sacarlo de la cama. Quieres seguir oliendo su aroma a bebé y que se sienta seguro contigo.

No es fácil ser mamá que se queda en casa, que trabaja frente a la computadora con tu hijo sentado en las piernas porque quiere que juegues con él, mientras escribes emails y ves qué cosa vas a hacer de comer hoy, al mismo tiempo que escuchas la lavadora terminar el ciclo. Ni es fácil levantarte temprano para salir a trabajar, mientras vistes a tu peque para llevarlo a la escuela o guardería, haces desayunos, miras la hora y quisieras quedarte con tus críos en casa, en cama, sin saber del mundo.

Nadie se imagina que ser mamá sería tan cansado y tan desafiante. Debería haber un manual antes de ser papás para saber la ENORME responsabilidad que significa criar a un ser humano para que siga siendo humano, y no un ser desalmado, triste o ausente.

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Pero…

No cambiaría ser mamá por nada del mundo. La maternidad me ha dado infinidad de cosas, me he perdido pero también me he reencontrado. Todos los días doy mi mejor esfuerzo, y al siguiente doy otro más. No me exijo demasiado pero sí lo suficiente para que mi hijo recuerde cada día con alegría.

Tampoco quiero evitar que mi hijo sienta rabia, dolor, lágrimas o frustraciones; son parte de la vida, pero esas también deseo que las recuerde con una sonrisa porque su mamá estuvo bien presente, acompañándolo.

Sí… son gajes del oficio…

Cuando vean a una mamá haciendo su mejor esfuerzo, en vez de criticarla, aplaudan, ofrezcan su hombro, su apoyo, su atención, porque a veces, ser mamá no es fácil.

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