De mamá a mamá | Toddlers y Niños

Mi historia detrás de los “terribles 2”

16 noviembre, 2016
Los terribles 2

⚠️ ADVERTENCIA ⚠️ Este texto contiene más de 500 palabras, les recomiendo ponerse cómodas y sacar las palomitas.

michael jackson

 

En el poco tiempo que llevo de ser madre, nada se me ha complicado más que la etapa de los 2 años de Mateo (eso hasta ahora). No quiero escribir un post maquillando lo que como familia hemos experimentado. Tampoco van a encontrar el tesoro escondido sobre cómo manejar los berrinches para salir bien librados, simplemente no tengo ninguna calidad profesional para decirlo. Tan sólo la experiencia me acredita para poder contarles …. mi veldá.

 

mujer casos de la vida real

Los primeros berrinches de mi crío comenzaron poco antes de cumplir 2 años y han cesado poco a poco ahora que está a nada de cumplir 3 añitos.

Antes de continuar, debo añadir que las etapas de Mateo han sido muy marcadas. Se ha notado mucho su desarrollo cerebral, motriz y de lenguaje a lo largo de estos escasos años de su vida, además, su personalidad es dinámica, impetuosa e inquieta. 

Continuando con mi experiencia, noté como comenzaba a cambiar de emociones en un segundo. Noté como comenzaba a frustrarse por algo que no conseguía y a llorar cual magdalena. ¡Lo quiero, no lo quiero, quiero más, dámelo! son palabras de un toddler en crecimiento.

Este año la hemos pasado algo complicado. No es que tooodo el tiempo Mateo hiciera o haga rabietas, pero las veces que hemos pasado una pataleta en casa, en la calle, en un restaurante, en una reunión, han sido fuertes y algunas dolorosas. Sí, dolorosas para mí. Ver llorar y llorar sin parar a la persona que más amas en el mundo pero que a la vez, en ese momento quieres alejarte, es doloroso.

Hubo ocasiones en que mi tolerancia llegaba a tope (no queda más que aguantar) pero después que pasaba el berrinche, yo me descargaba llorando.  Para algunas personas puede parecerles “poco maduro”, pero eso me hacía sentir mejor. Es mi manera de soltar. Un berrinche puede llegar a ser frustrante para todos.

Pero también debemos saber algo…. pasan cosas en la mente de los pequeños. Su cerebro va madurando, sin embargo, él aún no lo sabe. No sabe qué le pasa, sólo sabe que se siente mal por algo que lo hace llorar.

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Ahora entiende que mami no es una extensión de su cuerpo, que él es un ser individual, que el mundo no gira a su alrededor y que su pequeño y divertido planeta también tiene reglas. Quieren ser independientes pero de la mano de mamá y papá.

Para entender todo esto, nosotros los padres debemos de tener PACIENCIA (¿dónde se compra?). Yo soy la menos indicada para decirlo porque seguramente en la repartición de paciencia, yo estaba formada en la fila de las quejas, 😑 pero tengo consciencia de que para poder entender, comprender y guiar a un niño, se necesita mucha dosis directo a la vena y al corazón.

Según mi experiencia y lo que he leído… un pequeño no sabe cómo responder hacia un límite o hacia algo que no le agrada. Tan sólo conocen el llanto, esa es su forma de comunicación desde que nació, por ello, no manipulan, sólo hacen lo que conocen, de ahí que yo tengo que aprender a guiar a Mateo para que poco a poco, aprenda a regular sus emociones para responder desde el autocontrol. -Los padres principalmente-

Cuesta entenderlo en un inicio, a mí me ha costado. He crecido mucho como mamá y como mujer, eso tengo que decirlo. Nadie nace sabiendo, una va agarrando experiencia en el camino, sin embargo, nunca está de más informarse y tomar lo que más nos acomode como familia y sobre todo, cuidar el bienestar del niño y de nuestra salud mental.

Nada cabe mejor en la mente de un niño que el ejemplo. Mateo aprende de mami y papi; los peques hacen todo lo que nos ven hacer 😱 Eso puede sonar abrumador y agobiante. Y es que los padres tenemos esa presión constante de ser los padres perfectos que a veces terminamos caga***** más. Dejen fluir, respiren, pidan ayuda, suelten.

Miradas que juzgan, mamás que sentencian

Les mentiría si les dijera que nunca he sentido una mirada prejuiciosa ante un berrinche de Mateo. Un par de veces sentía como me miraban los demás y aunque una se hace de la vista gorda, claro que eso incomoda. Ni hablar de las mamis que van por la vida juzgando a otras mamis y diciendo que un berrinche no es normal, que las mamás tenemos la culpa por dejar a los niños llorar y que los hacemos berrinchudos y maleducados (hablo con conocimiento de causa).

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A ellas les digo que cada familia es un mundo y que nunca debemos juzgar lo que los ojos ven si nunca han visto el interior. No juzgo ni tantito a la mamá que con todo su esfuerzo, levanta a su niño que se ha tirado al piso por una pataleta, o a la que grita, o a la que con suma paciencia trata de calmarlo. A ellas les digo que las entiendo, las comprendo y que también pasará…

Detrás de los “terribles 2” hay una oportunidad de crecimiento para nosotras, de enmendar o arreglar nuestra infancia si es que se necesita hacerlo. Además, en esta etapa, el pequeño ser humano comienza a conocerse y a conocer el mundo de otra manera. Experimentan, juegan, no se están quietos, y aman de verdad. El amor por sus juguetes, por los animales, por las cosas más simples, es algo que ellos saben hacer muy bien. Lo mejor de todo, es que nos aman tanto que todo el día se la pasan demostrándolo a su manera. Mateo se la pasa gritando mamiiiiiiii, todo el tiempo, me da besos, abrazos rudos, su mirada tierna que me regala al dormir y uno que otro golpecillo juguetón.

Los terribles 2 han llegado para que YO aprenda y estoy agradecida por ello.

Hijo mío, si en el futuro ves estas líneas, quiero que sepas que muchas veces quise renunciar, quise escapar, que muchas veces lloré, muchas veces no supe qué hacer, pero que entre más pasaba eso, más te amaba, más te comprendía y más trataba de ser la mejor mamá que pudo tocarte.

Nunca nadie le pregunta a una madre, cómo se siente ella, cómo termina su mente después de un episodio duro. Yo les pregunto a ustedes… ¿Cómo se han sentido con ello? ¿Han pasado por esta etapa con sus hijos? ¿Cómo ha sido?

 

Besos
Yery

 

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